Colombia, el miembro número 37 de la OCDE

Colombia, el miembro número 37 de la OCDE
Colombia, el miembro número 37 de la OCDE

El pasado 28 de abril, Colombia se convirtió formalmente en el miembro número 37 de la Organización para el Desarrollo y Crecimiento Económico (OCDE). Después de 7 años de negociaciones, logró ser el tercer país de la región de América Latina y el Caribe en hacer parte de la Organización, además de México y Chile.

Desde el año 2013, la Nación “fue objeto de diagnósticos, recomendaciones y evaluaciones por parte de 23 comités distintos”, de acuerdo con Luis Fernando Mejía, el anterior director del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

¿Cuáles son los beneficios de entrar a la OCDE?

Históricamente, los países que han hecho parte de la OCDE se han caracterizado por ser aquellos con mejores prácticas y políticas públicas en materia social, económica y política. Por lo tanto, gracias a la buena reputación de este organismo, ser miembro representa un “sello de garantía” para la comunidad internacional, los inversionistas y las calificadoras de riesgo.

De esta forma, con su ingreso a la Organización, Colombia puede beneficiarse de una mayor inversión extranjera directa y menores tasas de interés en los mercados internacionales. Según Portafolio, mejorar el ambiente inversionista y tener acceso a nuevas fuentes de financiación puede favorecer el fortalecimiento de la economía e impulsar el empleo, lo cual se verá reflejado en el bienestar de los colombianos.

Asimismo, al pertenecer a la OCDE el país contará con información de calidad sobre buenas prácticas, asesorías y estudios periódicos sobre su desempeño y avance, lo cual le permitirá tener más herramientas para tomar mejores decisiones y posteriormente evaluar su impacto. Adicionalmente, Colombia debe someterse a estar en evaluación de manera constante, donde será comparada con altos estándares y tendrá la posibilidad de repensar sus políticas de desarrollo.

En este sentido, las ventajas que le trae a Colombia la adhesión al “club de las buenas prácticas” son muchas, ya que, además de posicionarla en una esfera de percepción internacional más alta, abre grandes oportunidades para avanzar en temas de educación, salud, desigualdad, informalidad, corrupción y protección del medio ambiente.

En conclusión, el país podrá tener acceso a mecanismos de revisión de primera que le permitirá mejorar sus prácticas y así converger a estándares de alta calidad similares a los de los países más desarrollados, lo cual se manifestará en un crecimiento económico responsable, es decir, con mayor bienestar social y ambientalmente sostenible.

Lo invitamos a leer el artículo “¿Hay una relación entre el nivel de educación y el desarrollo económico de los países?