Los efectos del COVID-19 en el mercado de renta fija

Los efectos del COVID-19 en el mercado de renta fija
Los efectos del COVID-19 en el mercado de renta fija

La expansión del COVID-19 ha tenido importantes impactos económicos en el mundo. Uno de los efectos más relevantes de la pandemia ha sido su afectación a los mercados financieros que en las últimas semanas han presentado una gran volatilidad y desvalorizaciones de forma generalizada, inclusive en los activos de renta fija.

Para empezar, cabe recordar que la renta fija se caracteriza por tener un menor nivel de riesgo en comparación con la renta variable. Por lo tanto, este tipo de activos financieros usualmente son preferidos por los inversionistas más conservadores, sirven para balancear el nivel de riesgo de los portafolios y generalmente se usan como refugio en tiempos de incertidumbre.

Entonces, si se consideran activos más seguros ¿por qué se vieron afectados por el COVID-19?

Los activos de renta fija tienen unos rendimientos definidos desde un principio. Sin embargo, pueden perder su valor de negociación antes del vencimiento ante el riesgo de impago del emisor y, dado que los gobiernos y las empresas están enfrentando momentos difíciles por el brote de COVID-19, los inversionistas adoptaron una postura anticipada sobre los efectos que este podría tener en la economía.

En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, el rendimiento de los Bonos del Tesoro se redujo en el mes de abril. No obstante, la Reserva Federal (FED) decidió inyectar al mercado  US$1.5 trillones para evitar el colapso del sistema financiero y, al proporcionar liquidez, le dio mayor certidumbre, llevando a que poco a poco la situación se normalice. Parte del dinero de la FED tuvo como destino la compra de Bonos del Tesoro, lo que aumentó la demanda amortiguando su caída.

Ahora bien, respecto a países en desarrollo, el mercado de renta fija ha sufrido choques importantes. En Colombia, la desvalorización de activos de este tipo se debe, en primer lugar, a los esfuerzos fiscales que debe hacer el Gobierno para hacerle frente al COVID-19 y, asimismo, a la caída del precio del petróleo, el cual es fundamental para los ingresos del país. Estas dos situaciones llevaron a que calificadoras de riesgo como Fitch Ratings o S&P le bajaran la calificación crediticia al país y mantuvieran una perspectiva negativa, afectando la confianza inversionista y por consiguiente a los mercados financieros locales, lo que significa que el país deberá pagar mayores rendimientos al momento de emitir Bonos del Estado.

En general, los países emergentes tienen menos facilidad para manejar esta crisis y, por lo tanto, su riesgo es mayor. Un ejemplo en la región puede ser el caso de Argentina que, según el periódico El País de España, el pasado 6 de abril entró en un default parcial y “aplazó hasta 2021 el pago de varias emisiones de bonos que vencían a lo largo de este año”.

Finalmente, cada día tenemos más información sobre el COVID-19, la incertidumbre se reduce y los bancos centrales toman medidas para mitigar los efectos de la crisis y dinamizar la economía, por lo que el panorama para el futuro es alentador. No es momento para dejarse llevar por el pánico, por el contrario, debe pensarse a mediano y largo plazo.

De acuerdo con el informe “El gran confinamiento” realizado por el Fondo Monetario Internacional, hay perspectivas de que en 2021 la economía retome su crecimiento, por lo que la economía a mediano y largo plazo podría empezar a recuperarse.

Lo invitamos a leer el artículo “Inversiones interesantes en momentos de incertidumbre económica