Colombia: de una economía petrolera, a una economía de bienes transables

Colombia: de una economía petrolera, a una economía de bienes transables

Muchos recuerdan la época de oro petrolera con los altos precios que alcanzó esta materia prima y que le permitieron al país incrementar su ritmo de crecimiento a partir de 2004, lo cual contribuyó a lograr una rápida recuperación de los efectos de la crisis financiera internacional en 2009.

La elevada cotización del petróleo coincidió con una significativa expansión de sus niveles de producción, lo cual llevó a que el sector petrolero alcanzara mayor protagonismo en diferentes aspectos de la economía colombiana. Por ejemplo, según cifras aportadas por el Banco de la República, del total de exportaciones entre 2010 y 2013, el 51% correspondió a ventas externas de petróleo y sus derivados, en tanto que cerca del 37% del total de flujos de inversión extranjera directa (IED) al país se destinaron a esta actividad.

La actividad petrolera aportó en promedio a los ingresos del gobierno nacional el 15,6% entre 2011 y 2014. Asimismo, las regalías petroleras aumentaron su participación en los ingresos de las entidades territoriales desde un nivel de 7,5% en 2005 a 18,7% en 2012. La participación de la actividad petrolera dentro del producto interno bruto (PIB) total aumentó de 3,9% a 5,2% entre 2005 y 2014.

A partir de la segunda mitad de 2014 la economía colombiana comenzó a verse afectada por una significativa reducción de sus términos de intercambio, como resultado, en especial, de la fuerte caída del precio del petróleo a nivel mundial, la cual se caracterizó por ser sorpresiva, acelerada y de magnitud considerable.

Términos de intercambio, es un término utilizado en economía y comercio internacional, para medir la evolución relativa de los precios de las exportaciones y de las importaciones de un país, y puede expresar asimismo la evolución del precio de los productos exportados de los países, calculado según el valor de los productos que importa, a lo largo de un período, para saber si existen aumentos o disminuciones.

Luego de mantenerse en promedio cerca de los USD$110 por barril entre 2011 y mediados de 2014, el precio se redujo a USD$45,2 a finales de enero de 2015 para la referencia del petróleo Brent, acumulando una disminución del 60%. Esta reducción fue acelerada, en especial, desde diciembre de 2014. De hecho, días antes de la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de noviembre 2014, la cotización del crudo rondaba los USD$80 por barril y tan solo un mes y medio después se había reducido a los mínimos mencionados.

En los meses siguientes, y hasta finales de junio de 2015, el precio registró alta volatilidad, llegando a sus mínimos en febrero de 2016 , aunque mostró una recuperación moderada, la cual no logró consolidarse. Por el contrario, se observaron disminuciones adicionales.
De hecho, los principales organismos internacionales tuvieron desfases significativos en las proyecciones de los precios del petróleo. El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Agencia de Administración de Información Energética de los Estados Unidos esperaban a principios de 2014 precios cercanos a los USD$100 por barril para ese año y una moderada disminución para 2015. Los distintos eventos de disminución acelerada y no anticipada del precio del crudo demuestran que el crudo presenta ciclos que son difíciles de predecir.

La caída de los precios del petróleo ha afectado la economía colombiana de diferentes maneras. Entre las más importantes está la caída en los términos de intercambio comercial con otros países, la reducción del ingreso nacional, menor inversión, la desmejora del balance externo y de las cuentas fiscales, así como menor dinámica de las entradas de capital extranjero por inversiones directas y tal vez el más importante, el aumento en el precio del dólar .

Estos múltiples efectos de los choques externos que afronta el país también han impactado la confianza de los inversionistas, aumentado la percepción de riesgo país y depreciad o la tasa de cambio.

Sin embargo, este choque de los precios del petróleo ha obligado a la economía colombiana a ajustarse con el fin de evitar desequilibrios macroeconómicos que puedan generar vulnerabilidades de la economía que pongan en riesgo el crecimiento y dificulten el acceso al financiamiento externo. Por esta razón, el petróleo ha sido reemplazado paulatinamente y los bienes transables (aquellos que se comercializan internacionalmente), como maquinaria, zapatos, entre otros, han permitido sustituir al petróleo como principal fuente de ingreso. Debido a que los productos transables son aquellos comercializables internacionalmente, estos están expuestos a factores como los precios internacionales y el tipo de cambio.

Pero, ¿por qué ha aumentado la inflación de los bienes transables?

La inflación de los bienes transables ha registrado un crecimiento continuo desde julio de 2014, apuntando un crecimiento anual de 1,6% y, en abril de 2015, alcanzó un aumento de 3,7%, el mayor desde 2005; afectada en mayor medida por el crecimiento de la tasa de cambio entre abril 2014 y el mismo mes en 2015, la cual fue de 23,4%. De acuerdo con un artículo publicado en la revista Dinero. Vale la pena mencionar que los bienes transables son todos aquellos comercializables y que la inflación de estos, es el incremento en sus valores de negociación.

Al igual que la dinámica de la inflación de bienes transables, se puede observar que la tasa de cambio ha presentado el mismo comportamiento creciente: desde junio de 2014 hasta marzo de 2015 registró un aumento del 36,9%.
Como los bienes importados son más costosos , debido a que las personas deben pagar más pesos colombianos para poder adquirirlos, esto genera que haya más dinero circulando en el mercado.

Según datos del Dane, al cierre de 2016 la inflación general cayó a 5,75%, es decir, presentó una reducción de 1,02% frente al dato de 2015 (6,77%). El fin del fenómeno de El Niño y la estabilidad de la tasa de cambio permitieron que la inflación de alimentos, transables y regulados, se desacelerara.

Para este año, el Banco de la República espera que la inflación en el país se ubique levemente por encima del 4% y en el 2018 ya se encuentre en el rango meta del 2 al 4%.

Esta corrección de la inflación muestra la resistencia de la economía para enfrentar los choques externos. Como resaltó el Ministro de Hacienda y Crédito Público, en un comunicado emitido por la entidad en enero de 2017: “Con este resultado se confirma que el Gobierno y el Banco de la República adoptaron las medidas efectivas en el momento oportuno. Se prueba así que instituciones como la flotación cambiaria y la inflación objetivo son ideales para economías pequeñas y abiertas”.

Falta esperar si la leve caída en la tasa de cambio en el primer semestre de este año contribuyó a disminuir un poco el indicador de la inflación de los bienes transables y, de paso, la inflación total económica en general.