Colombianos cada vez alargan más el pago de sus deudas

Camilo, Isabel y sus dos hijos conforman una familia que vive en la ciudad de Medellín. Hace cinco años adquirieron su primera vivienda con un crédito hipotecario a diez años.

Aunque ambos trabajan y contribuyen económicamente al hogar, han visto un incremento en su nivel de endeudamiento; incluso hace tres meses observaron que los ingresos mensuales derivados de sus salarios no alcanzaron a cubrir los gastos básicos de su casa y las cuotas de sus créditos.

Tal situación llevó a que Camilo empezara a llamar a las entidades financieras con el propósito de disminuir el valor de las cuotas mensuales de los créditos y aliviar, en parte, el flujo de caja de la familia.

Ahora, el plazo de su crédito de vivienda se incrementó cinco años más, mientras que las cuotas de las tarjetas de crédito de la familia se fijaron en un plazo de 36 meses.

Como Camilo e Isabel, muchas familias colombianas han disminuido el pago mensual de sus créditos. Según el Reporte de Estabilidad Financiera del Banco de la República entre 2015 y 2016 la carga financiera de los hogares colombianos disminuyó del 22,2% al 19,4%.

Esta tendencia se explica en gran medida por el aumento en el tiempo del pago de los créditos. Según el informe, los plazos de los créditos de consumo pasaron de 4,5 a 4,6 años, mientras que los plazos de los créditos de vivienda pasaron de 13,1 años a 13,4 años.

Alargar el pago de una deuda en muchos casos es una medida necesaria para no incurrir en incumplimientos o moras, pero también es importante saber que al extender las obligaciones financieras se incrementa el costo de los intereses al final de la deuda total.

De allí, la importancia de encontrar un equilibrio entre lo que una persona o familia puede pagar mensualmente en créditos y la capacidad para pagar sus obligaciones en el menor tiempo posible.

Ese equilibrio resulta de hacer una adecuada planeación de los ingresos y gastos mensuales y del nivel de endeudamiento aceptable. Por ejemplo, es recomendable que el valor de las cuotas mensuales de los créditos no supere la mitad de los ingresos mensuales de una familia .

Cuando se superan estos niveles aumenta el riesgo que un imprevisto o un gasto inesperado impacte significativamente sobre el flujo de caja familiar.

Asimismo y de manera general, en la medida que aumenten los ingresos de la familia, se puedan realizar abonos a capital para disminuir el valor de los intereses.