¿Cómo comparar los precios de las acciones?

 

Esta es la pregunta que todos los inversionistas se hacen al momento de elegir en qué acciones invertir su dinero. Y no es para menos, la lógica de invertir en acciones como en cualquier otra alternativa es “comprar barato” y “vender caro”.

Lo primero que se necesita saber es que no se puede determinar si una acción está cara o barata simplemente por su precio.

Con estos precios no se podría deducir que la acción de ISA estaba más barata que la de Ecopetrol, dado que el valor de cada acción depende de la cantidad de acciones en circulación de una compañía en el mercado, es decir, el precio de cada acción depende del valor de la empresa y de cuántas acciones decide emitir o sacar al mercado.

En ese sentido tampoco se podría decir que acciones que se coticen a menos de $100 o de otro valor particular tienen mayor potencial de crecimiento. A priori y solamente con el precio de una acción en la bolsa de valores, no se puede determinar si está cara o barata.

Para ello, existen diferentes metodologías que permiten comparar los precios de las acciones, una de las más reconocidas son los múltiplos.

Los múltiplos reflejan la situación financiera de las compañías que cotizan en la bolsa de valores y permiten comparar diferentes acciones.

Uno de los múltiplos más utilizados resulta de dividir el precio de la acción sobre la utilidad por acción (utilidades totales de la compañía sobre el número de acciones en circulación).

De esta división se establece la relación entre el precio de la acción en bolsa y las utilidades de la compañía, ya que indica el número de años que tendrán que pasar para que el inversionista obtenga el retorno deseado que espera en determinada acción.

Un ejemplo práctico: la acción de la compañía Z se cotiza en Bolsa a $1.200 y la utilidad por acción de esa compañía es de $100 (utilidades de la empresa divididas por el número de acciones en circulación). Al dividir $1.200 sobre $100, resulta que pasarán 12 años para que el inversionista “recupere” la inversión que está haciendo.

Hay que aclarar que esta es una medida hipotética, es decir, no significa que en realidad el inversionista deba esperar 12 años para recuperar su inversión, sino que es una estadística comparativa.

Ahora bien, el inversionista podría comparar la acción Z con la acción Y, cuyo múltiplo es de seis años. La teoría indica que entre más corto sea el tiempo, la inversión es más atractiva, por lo que en este ejemplo la acción Y sería una mejor elección.

En cierta forma la compañía Y refleja una mejor situación financiera, respecto a sus utilidades, que la acción Z.

También hay que aclarar que cuando se realicen estos comparativos se deben elegir acciones que sean de sectores o características similares. Por ejemplo, no se recomienda comparar una compañía del sector textil con una del sector petrolero, porque tienen contextos económicos muy diferentes.

Además, es recomendable que el inversionista utilice diferentes múltiplos como comparar el patrimonio, los ingresos o el ebitda (son las ganancias de una empresa antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) por acción y no solamente utilizar el de utilidades. Incluso, es importante utilizar diferentes metodologías de análisis de precios y no solamente tomar decisiones de inversión con los múltiplos.