El inversionista arriesgado

El inversionista arriesgado

Catalina y Juan desean invertir dinero con el fin de obtener una rentabilidad y cumplir algunas metas financieras que tienen. Aunque ambos tienen un mismo propósito, los dos tienen perfiles muy diferentes de inversión.

Catalina tiene 24 años y los recursos que tiene disponibles son excedentes de liquidez que recibió gracias a un bono que le otorgó la empresa en la que trabaja por su buen desempeño. Las metas de Catalina son viajar y emprender un negocio.

Juan, a sus 38 años, tiene dos hijos y su familia depende económicamente de él. Actualmente, está ahorrando para adquirir su primera vivienda y los recursos que tiene para invertir son producto de ahorros que ha acumulado durante los últimos 15 años.

Catalina se considera una inversionista de perfil arriesgado. Ella no tiene grandes compromisos, ni personas a cargo y, por ende, puede invertir sus excedentes corriendo un riesgo mayor.

El principal objetivo de ella es maximizar la rentabilidad de su capital, para lo cual está dispuesta a asumir mayores riesgos.

Además, Catalina es muy joven y apenas empieza su ciclo de vida productivo, por lo cual su crecimiento financiero se puede obtener a partir de inversiones de alto riesgo, como por ejemplo: en acciones, divisas o fondos de inversión (fondos de inversión colectiva, fondos de pensiones voluntarias, entre otros) de perfil agresivo.

Juan, en cambio, tiene un perfil de riesgo moderado. Si bien aspira a obtener rentabilidad, el riesgo que está dispuesto a asumir es menor que el de Catalina. Sus inversiones podrían combinar títulos como acciones o divisas con títulos de riesgo menor como CDTs o bonos corporativos o también puede invertir en fondos de inversión colectiva o en fondos de pensiones voluntarias de perfil moderado que precisamente realizan un balance de estos títulos.

Conozca sobre el inversionista moderado.