María: la mamá que quiere arriesgar, pero no mucho

María: la mamá que quiere arriesgar, pero no mucho

María tiene 48 años, hace 28 está casada con Abel y tienen dos hijos. A diferencia de su esposo, a ella todavía le faltan varios años para pensionarse. Así que, por lo pronto, destina sus excedentes para pagar una deuda que tiene con el banco por su doctorado y por el carro que compró hace un año.

María ha pensado en invertir en un portafolio financiero parte del excedente de su sueldo como gerente de una empresa. Tiene un poco de prisa en pagar la deuda que tiene por el carro y su doctorado, porque quiere empezar a destinar sus excedentes en otras cosas. Sin embargo, entiende que obtener altas rentabilidades al invertir en productos financieros, significa que se puede presentar una alta exposición a perder parte de su patrimonio, lo cual no está dispuesta a asumir.

Por eso decidió acudir a su entidad financiera de confianza y asesorarse por profesionales. Allí, el asesor financiero entendió que el objetivo principal de María era lograr un equilibrio entre la estabilidad y el crecimiento patrimonial, por lo que estaba dispuesta a una exposición intermedia al riesgo.

A diferencia de Abel, su esposo de perfil conservador, María resultó ser moderada a la hora de invertir, teniendo en cuenta sus necesidades. Por eso eligió una opción de riesgo un poco mayor al conservador para tener mayor rentabilidad y mejorar su utilidad.

Aun así, entiende que puede perder parte de su capital. No obstante, no quiere perder gran parte de él, por eso, el asesor le dice que podría invertir, por ejemplo, en portafolios de mediano plazo o en títulos que tienen etapas en donde se recibe intereses a cambio de una mayor rentabilidad, entre otras posibilidades de inversión.

María ya conoce los beneficios de invertir, aunque sabe que en este tipo de actividades se puede ganar y perder. Lo importante es que ya conoce el perfil de riesgo que más se ajusta a sus objetivos y necesidades.

Conozca sobre el inversionista arriesgado.