Retos económicos para el país: rejuvenecer el campo

Aunque el 94% del territorio colombiano es rural y el sector agropecuario es clave para los ingresos del país, el campo colombiano ha sido un escenario de violencia y pobreza. Por esto, es un reto fundamental para el país mirar al campo y crear un plan de crecimiento a largo plazo para este sector.

Las últimas recomendaciones de la Misión Rural para Colombia de las Naciones Unidas (ONU) sobre los lineamientos para el desarrollo del sector rural en los próximos 10 años luego de la firma de los acuerdos de paz, se centran en el desafío de hacer que el campo se vuelva atractivo para la población joven luego de la desaparición del conflicto armado.

Esto incluye mejoras en temas de productividad, educación y sobre todo modernización de las relaciones laborales entre empresarios o finqueros y los trabajadores.

Para este proyecto el Gobierno Santos asignó $1,39 billones de pesos para mejora, adecuación y trazado de vías terciarias, que establecen las conexiones entre la ruralidad, acercando más a la gente del campo con los mercados de pueblos y ciudades. Pero la Misión Rural calculó que la inversión debe ser de $5 a $9 billones de pesos anuales si se quiere lograr una modernización real del sector.

Atendiendo otro punto importante, un sistema laboral especial para el agro, Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) explicó en una entrevista para el periódico El Tiempo que “en los últimos tiempos han comenzado a escucharse propuestas acerca de la necesidad de hacer cambios al régimen laboral para el sector rural, pues este no obedece a las mismas características del de las ciudades”.

En el campo, aclara el dirigente gremial, “los horarios son diferentes y se depende de labores estacionarias como preparación de suelos, siembras y cosechas, entre otras.

Además, es común que en las áreas rurales un trabajador se desempeñe en varias fincas durante el día, jornada que termina desincentivando la permanencia de las personas en el campo”.

Bedoya explica que la SAC ya tiene en trámite un proyecto legislativo que busca la aprobación de un régimen laboral flexible que les permita a los productores vincular trabajadores de manera ágil y pagarles lo que les corresponde por ley, con ajuste a las horas laborales establecidas y reconociendo las jornadas especiales de trabajo y trabajo suplementario para el sector agropecuario.

A corto plazo, el 2018 se plantea según los analistas como un año de incertidumbres, que afectarán el sector agropecuario por las elecciones presidenciales con candidatos que no han mostrado claridad en el tema agropecuario. El futuro del desarrollo rural luego de los acuerdos de paz depende en gran medida del candidato ganador de los próximos comicios y del presupuesto que éste designe para su desarrollo. Es así que sobre la modernización del campo colombiano está todo por hacer.