Revolución en el negocio de las panaderías: la misma calidad a mejores precios

La cadena de tiendas Tostao, Café y Pan impuso en el país un modelo de negocio que no gana por los altos precios de sus productos sino por la cantidad de ventas, revolucionando así el negocio de las panaderías en el país.

Según un informe del diario económico Portafolio, aunque el pan es un producto básico de la canasta familiar, en Colombia su consumo es de 23 kilos por persona al año, mientras en Argentina es de 73 kl y en Chile de 98 kl. En café las cifras son parecidas. Pese al reconocimiento mundial de Colombia como el principal productor de cafés suaves, el consumo per cápita colombiano anual de esta bebida es de 2,2 kilos, mientras en Brasil llega a 6,09 kl y en Costa Rica a 3,6 kl.

El grupo de emprendedores de esta cadena panaderías contaron al diario Portafolio que en su investigación de mercado encontraron que “pese a que los colombianos tienen preferencia por estos productos, su elevado costo en las tiendas especializadas era una gran barrera debido al bajo nivel de ingresos de la población”.

Además, aseguraron que cerca de la mitad de las personas en Colombia gana dos salarios mínimos o menos, razón por la cual buscan economía y calidad en los productos que consumen. Por esa razón, esta cadena se propuso aumentar las ventas de café y pan caliente a través de precios acordes con el bolsillo de la mayoría de los colombianos.

Así, siguiendo la realidad económica del país, decidieron montar Tostao’ Café y Pan, una cadena de tiendas cuyo modelo de negocio busca democratizar el consumo de estos productos. Con elementos de algunas de las principales cadenas del mundo en este segmento, como Pret a Manger o Costa Coffee, estos emprendedores definieron la premisa básica de su negocio: acercar estos productos al bolsillo de cualquier colombiano garantizando una alta calidad.

Pedro Gasca, directivo de la compañía Bakery Bussines International, dueña de la marca Tostao, le contó al mismo Diario que esto fue posible gracias a un modelo de negocio con locales de máximo 60 metros cuadrados, en gran parte sin sillas, mesas o conexión a internet, obedeciendo al concepto de café para llevar. “La marca puede ofrecer precios bajos porque no tiene la estructura administrativa de las grandes empresas, y en lo posible fomentan la autogestión de los locales y no hace grandes inversiones en publicidad”.

La acogida de esta cadena ha sido tal que sus ventas crecen 65% en promedio cada mes, agregó Gasca. “Los buenos resultados han motivado a la compañía a establecer como meta para el 2018 la apertura de unas 150 tiendas
más, para completar alrededor de 350 locales a nivel nacional”.

El éxito de este tipo de negocios con un formato de más ventas a menores precios se debe a que “aunque ofrecen un menor valor agregado en el servicio, la gente siente que economiza de verdad en la compra”, explicó para Portafolio Camilo Herrera, presidente de la firma de análisis económico Raddar.

La lección de este tipo de emprendimientos, como el de Tostao, es que tener en cuenta la realidad económica del país, es decir identificar los ingresos y cobrar de acuerdo a ellos, es la clave para asegurar el éxito de un modelo de negocio en un mercado específico, ya que responde a las verdaderas necesidades del consumidor al que se planea llegar.

Así que, incluso en una economía en desaceleración como la colombiana en el 2017, asegura el analista económico de Raddar, siempre hay oportunidades de negocio: “Mientras unos lloran, otros venden pañuelos”.