Las APIs convierten los bancos en centros financieros

Las APIs convierten los bancos en centros financieros
Las APIs convierten los bancos en centros financieros

Las APIs abiertas están cambiando la industria de la banca, haciéndola menos hermética y permitiendo que distintos jugadores del sector compartan recursos para crear servicios innovadores. Conozca aquí qué son y para qué sirven.

Una API (siglas en inglés de Application Programming Interface) es una interfaz con un conjunto de bibliotecas o paquetes de software preparados para que otro software o programa pueda “verlos” y ejecutarlos, explica el portal español de tecnología ABC.es.

Es así que una API es una especificación formal sobre cómo un módulo de un software se comunica o interactúa con otro. Las API simplifican en gran medida el trabajo de un creador de programas, ya que no tiene que «escribir» códigos desde cero. Estas permiten al informático usar funciones predefinidas para interactuar con el sistema operativo o con otro programa.

Por ejemplo, cuando un usuario compra entradas de cine a través de la página web e introduce la información de su tarjeta de crédito, la web usa una API para enviar dicha información de forma remota a otro programa que verifica si los datos bancarios son correctos. Una vez que se confirma el pago, la aplicación remota envía la información al sitio web del cine y le da un “OK”, por lo que esta página emite los tickets y simplifica la realización de este tipo de transacciones.

Es así, que la influencia principal de las APIs en el mundo financiero es que permite la cooperación entre diversas empresas para innovar en servicios y productos para sus clientes. En el mundo de los servicios financieros, es decir préstamos, seguros, comercio electrónico, pagos, información bancaria de clientes, historiales de operaciones de clientes, autentificación, transferencias bancarias, etc. Las APIs abiertas, permiten suministrar toda esta información a quien lo necesite.

Por ejemplo, gracias a las APIs los procesos de autenticación y verificación de información financiera pueden ser mucho más rápidos y sencillos. Cuando una persona abra una cuenta bancaria, la información personal que almacene en el banco estará a disposición de terceros (siempre que lo autorice). Eso significa que no deberá introducir la misma información una y otra vez en diferentes sitios web, ni tendrá que pasar por procesos de identificación en diferentes instituciones ya que bastará con que inicie sesión una sola vez en su cuenta bancaria.

De igual forma, los clientes obtendrán mejores servicios a menor precio. Las aplicaciones de finanzas personales analizarán las cuentas, tarjetas, préstamos y depósitos que utiliza una persona para compararlos con las ofertas de otras entidades y ofrecer así mejores opciones a los cliente con tan solo un clic.

Un ejemplo de API es el Open Bank Project, una tienda de APIs y aplicaciones de código abierto para bancos que permite a las instituciones financieras mejorar sus ofertas digitales de forma rápida y segura, empleando un ecosistema de aplicaciones y servicios de terceros disponible para sus clientes. De esta forma, el banco se convierte en una plataforma de servicios financieros como préstamos, inversiones, asesoría bancaria, entre otros, que se convierte en la única herramienta que un usuario necesitaría para realizar todas sus operaciones financieras.

En definitiva, las posibilidades de las APIs en la banca son enormes, mejorando la experiencia de los clientes y convirtiéndose en la única plataforma que un usuario requerirá a la hora de hacer todas sus transacciones monetarias.