Las emociones y las inversiones

 

El mundo de las inversiones es enorme y de atención, hay que analizar, comparar, comprar, vender, entre otras cosas. Además, el factor humano y emocional, también juega muchas veces a favor y otras en contra.

Todas las personas, por lo menos una vez en la vida han tomado decisiones precipitadas a causa de un presentimiento, una corazonada o para ser más exactos, a partir de emociones. Esto, como todo, seguramente habrá funcionado en algunos casos, pero en otros, habrá generado malos momentos.

Esa es la cuestión de las emociones, como no están fundamentadas, el resultado es incierto. De acuerdo con un artículo de Finamex, con emoción no hay visión y ese es uno de los problemas más grandes que enfrentan los inversionistas.

Shlomo Benartzi y Richard N. Thaler (reciente ganador del premio Nobel de economía), economistas e investigadores, se dieron a la tarea de identificar qué es lo que lleva al inversionista a sentir temor en el mundo de las inversiones. Su respuesta fue contundente: existe el síntoma de sufrir miopía cuando se pierde en las inversiones.

De acuerdo con el diccionario de la RAE la miopía es un defecto de la visión consistente en que los rayos luminosos procedentes de objetos situados a cierta distancia del ojo forman foco en un punto anterior a la retina, es decir, los objetos se ven borrosos.

Cuando hablamos de ser miopes en las inversiones, de acuerdo con los economistas Benartzi y Thaler, se hace referencia a que los inversionistas dejan de ver la “gran fotografía”, es decir que dejan de pensar a largo plazo. Así, las inversiones que puedan tomar años no son fácilmente identificables y se opta por tomar decisiones de corto plazo, aunque las ganancias no sean las deseadas, es decir las emociones nublan la vista.

Según los expertos hay tres acciones que realizan los inversionistas cuando sufren de este mal:

• Ventas de pánico: Es decir cuando una inversión está en picada y se vende apresuradamente.

• Perseguir una acción y pagar mucho por una inversión: Creer de manera terca que esa acción que usted persigue va reventar en algún momento y pagar lo que sea por ella.

• Ir de una inversión a otra: Aquellos inversionistas que creen que yendo de una inversión a otra van a hacerse millonarios.

De acuerdo con los economistas, la psicología del inversionista, además de verse afectada por problemas de visión, se alimenta de temores, decisiones irracionales y acciones que no siempre se basan en el precepto: acción igual a consecuencia.

Ahora bien, como todo en la vida, lo mejor es investigar y asesorarse con expertos, en el terreno de las inversiones mucho más, por eso recuerde que antes de realizar cualquier acción lo mejor es buscar ayuda y no dejarse llevar por las emociones.

Ya lo dijo Van Gogh: “Las pequeñas emociones son los capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin siquiera darnos cuenta”.