Pobreza e inequidad en la distribución del ingreso, la realidad colombiana

Pobreza e inequidad en la distribución del ingreso, la realidad colombiana

La distribución del ingreso es importante para medir qué tan desigual es un determinado territorio. Este indicador mide el porcentaje de la población que hace parte de las clases baja, media y alta. De igual forma, al saber la distribución del ingreso per cápita, es posible tener una idea de las condiciones en las que viven las personas. Datos como este son definitivos, especialmente porque permiten predecir el comportamiento de la economía y de los mercados en determinado período.

Al saber la cantidad de ingreso del que dispone cada persona o familia, se puede saber el nivel de pobreza que hay en su territorio, permitiendo que las autoridades tomen medidas para mejorar la situación de la región. Para saber esto en Colombia, fue evaluado el estudio más reciente realizado por el DANE en cuanto a pobreza y distribución del ingreso.

Para empezar, el informe resalta el hecho de que “en 2018 la pobreza monetaria fue 0,1 puntos porcentuales más que la registrada en 2017, cuando fue del 26,9%”. En 2018 la pobreza monetaria extrema fue de 0,2 puntos porcentuales menos que la registrada en 2017, cuando fue de 7,4%. En este sentido, 190.000 colombianos no cuentan con los recursos para adquirir bienes y servicios como vivienda, educación y salud, entre otros. De forma contraria, 26.000 personas mejoraron su calidad de vida al salir de la pobreza extrema.

Todo esto influye en el hecho de que para el 2018 el informe registró un coeficiente de Gini de 0,517, mientras que en 2017 fue de 0,508. El índice mide el nivel de desigualdad en un territorio, el cual tiene un nivel de 0 a 1, en el que 0 significa que la sociedad es perfectamente equitativa, y 1 que todo el ingreso reside en manos de una sola persona, es decir, que es totalmente desigual. Dado esto, la sociedad colombiana se encuentra en un momento en el que la distribución del ingreso se caracteriza por ser más desigual que equitativa.

Todo esto está relacionado con la información publicada por la revista Dinero, que en un artículo reciente afirma que la clase media en el país ha aumentado progresivamente. Por esta razón, mientras que “en el 2002 el 50% de la población era pobre y solo 16% era de clase media; en el 2017 el porcentaje de población pobre se redujo a 27% y el de clase media se incrementó a 31%”.

Sin embargo, ¿representan estos cambios resultados positivos para la economía colombiana? La verdad, esto depende. Según un informe de la OCDE, la capacidad de movilidad, es decir, la capacidad de las nuevas generaciones de estar en mejores condiciones económicas respecto a sus antecesores, es cada vez más baja. De esta forma, los ricos se apegan a su riqueza y los pobres no pueden despegarse de su pobreza.

De acuerdo con la OCDE, “en Colombia un niño del nivel más bajo del Sisbén puede demorar hasta 11 generaciones para ganar un salario promedio, mientras en países como Dinamarca, el mismo niño solo tomaría dos generaciones en lograr esto”. Todo esto es prueba de que, mientras que la desigualdad no disminuyó en 2018, la capacidad de movilidad si lo ha venido haciendo.

Lo invitamos a leer el artículo “Los salarios mínimos en la región y el mundo en 2019”