Viajar: una inversión satisfactoria

Laura tiene un dinero ahorrado después de un año de trabajo en el sector financiero. Siempre quiso conocer Europa y esta es la oportunidad de hacerlo con el dinero que reunió. Sin embargo, no está segura de viajar porque le parece que un viaje es un gasto antes que una inversión.

No obstante, aunque a simple vista cuando pensamos en viajar lo vemos más como un gasto, también podría considerarse una inversión si se tiene en cuenta que mediante los viajes se conocen otras culturas y en esa medida se comprende mejor el mundo.

Por eso, un viaje es una manera de aprender. Además de lo cultural, también es posible aprender idiomas.

Viajar permite a las personas conocerse a sí mismas, hacer un diagnóstico de sus puntos débiles y fuertes, los recuerdos perduran y, sobre todo, son una alternativa para conocer nuevas culturas, tradiciones, costumbres, para abrir la mente y recibir más conocimiento.

Además, viajar permite poner las cosas en perspectiva y tomar mejores decisiones, pues en ocasiones es necesario darle un respiro al tipo de vida que se lleva. Por esta razón, un viaje es una oportunidad propicia para tomarse unos días y contemplar nuevos caminos en diferentes aspectos de la vida: académicos, sociales, económicos, laborales, entre otros.

Aunque un viaje no sea una inversión en el que se obtenga una remuneración tangible, sí genera una satisfacción personal que no se puede cuantificar y que se ve reflejada en otros aspectos de la vida.

Si quiere más detalles sobre inversión o ahorro, lo invitamos a realizar el siguiente curso