¿Colombianos sin cultura de seguros?

colombianos sin cultura de seguros
No existe una cultura de los seguros en Colombia

Según una investigación de la Universidad Eafit de Medellín, los colombianos no tienen la costumbre de adquirir seguros más allá de aquellos obligados por la ley, pero la aparición de nuevas pólizas, que protegen de riesgos asociados a las nuevas tecnologías y a nuevas dinámicas comerciales, podrían impactar positivamente al sector asegurador colombiano.

Según cifras de Fasecolda, Federación de Aseguradoras de Colombia, en el país el gasto per cápita en seguros durante 2017 fue de US$81,5, menos que el promedio de América Latina ubicado en US$242, lo que demuestra la poca cultura de seguros que hay en el país.

Esta baja cultura de aseguramiento y la tímida penetración de los seguros en Colombia no solo ubica al país en la retaguardia, respecto a los índices latinoamericanos, sino también muy por debajo de regiones como Europa, en donde la tendencia a prever posibles riesgos es mayor, de acuerdo con los investigadores de la Universidad Eafit.

“En América Latina nos aseguramos menos que los europeos y, en la región, los colombianos no estamos entre los que más se aseguran. Por una cuestión legal, la gente tiende a hacerlo solo cuando existen seguros obligatorios y en ese caso, las personas pierden la libertad de contratar o no una póliza, sin pena de ser sancionados” según el estudio.

Lo anterior ha afectado el desarrollo del mercado asegurador, el cual se encuentra fuertemente vinculado al crecimiento económico general del país y su nivel de educación financiera, asegura la investigación, ya que “si la gente recorta gastos, entre las primeras cosas que deja de pagar son los seguros, lo cual es un error porque desprotege su patrimonio”.

Por esto, en Colombia los seguros obligatorios de accidentes de tránsito o SOAT; de responsabilidad civil contractual y extracontractual para el transporte público de pasajeros; y de responsabilidad por riesgos laborales o ARL, son los que más difusión tienen, un fenómeno relacionado más a un aspecto legal que a una verdadera necesidad de prepararse para ciertas eventualidades, explicaron los académicos.

La solución

Además de describir el nivel de acogida de los seguros en el país, el estudio brinda una posible solución a su falta de uso. En su concepto, las compañías de seguros y los intermediarios deben brindar información clara y real para que una persona, dependiendo de su capacidad económica, pueda adquirir una póliza que no se le convierta en una carga económica y proteja, de manera efectiva, a su familia y a su patrimonio de posibles riesgos, sin afectar su calidad de vida.

Además, la investigación señala la importancia de educar a la gente sobre la necesidad de una buena protección frente a cualquier eventualidad en materia de salud, accidentes, actos violentos o daños a la propiedad, de los que nadie está exento y de los que es mejor estar preparado.

Por su parte Fasecolda asegura que la pobre penetración de los seguros en el país podría cambiar con la llegada de nuevas tendencias que responden a los riesgos del siglo XXI, en temas como medio ambiente, seguridad informática y globalización.

La agremiación de seguros señala que lo positivo es que el mercado está sujeto a la innovación, debido a la sofisticación financiera y tecnológica que se está viviendo en la actualidad. “Hay seguros que no existían antes y pueden ser hoy muy importantes, como por ejemplo, los relacionados con la protección a transacciones electrónicas, que son cada vez más populares en el país”.

La academia y el gremio asegurador coinciden en concluir que el cambio en las prácticas económicas y culturales de la población, abren el espacio para un nuevo tipo de seguros que los consumidores exigen y que, sumado a una campaña educativa sobre la importancia de los seguros, pueden popularizar en el país la cultura de asegurarse, propia de los países más desarrollados del mundo.

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