Las posibles consecuencias del aumento de la deuda externa

La inversión es uno de los medios que más eficientemente impulsa el crecimiento económico de un país. Sin embargo, los recursos son escasos, razón por la que obtener financiamiento es el reto más grande. Es por esto que un país pide préstamos internacionales, aumentando su deuda externa.

En nuestro caso, los recursos externos han contribuido fuertemente al desarrollo de algunos importantes proyectos. A causa de esto, de acuerdo con el Banco de la República, hasta el tercer trimestre de 2019 Colombia ha superado los US$135 mil millones de deuda.

¿Cómo afecta esto al país?

El Banco Central es una entidad que cuenta con profesionales preparados para plantear diferentes propuestas para mitigar el impacto de una recesión o actuar cuando la economía se encuentra en su mejor momento. Por esta razón, guiados por la teoría económica, cambian la tasa de interés para ajustar factores como el consumo, el ahorro, la confianza y la inversión, entre otros. Así mismo, aumentar la tasa de interés (tasa de colocación) sirve como estrategia para impulsar el ahorro, lo que, consecuentemente, reduce la capacidad de inversión.

Otra alternativa para enfrentarse a la deuda es aumentar la cantidad de dinero que circula. Un aumento de la masa monetaria, al crecer la impresión de billetes, puede servir a corto plazo para enfrentarse a la deuda. Pero como el prestigioso economista Milton Friedman una vez dijo, “la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario” razón por la que optar por una estrategia como esta puede ser incluso más perjudicial para el país de lo que era tener su deuda externa en tan altos niveles. Esto significa que, un aumento en la cantidad de dinero que circula causa inflación.

En cualquier caso, las consecuencias pueden ser contraproducente para el país. Es por esto que el hecho de que la deuda externa en Colombia sea tan alta causa conmoción: si no existe una estrategia clara para cumplir con los pagos como es debido, la confianza de los países involucrados puede disminuir, y así su apoyo diplomático y financiero. Palabras más, palabras menos, si la deuda es muy grande y el país no tiene los medios para pagar, sus entidades principales se verán en la apresurada necesidad de acudir a medios que en un principio se consideraban intocables, como la emisión de más dinero, y que eran esenciales para el crecimiento y desarrollo de la economía. En el caso contrario, la apertura internacional puede verse en riesgo.

Esto fue lo que ocurrió en el 2010 con Grecia, cuando era tan alta la deuda que tenía el país, que existía el riesgo de que los países de la eurozona congelaran sus préstamos. Esta condición fue impuesta por entidades como el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que al intervenir en la crisis que el país afrontaba pusieron como condición obtener una reducción de su déficit fiscal.

Por último, siempre que la deuda esté en dólares la situación para Colombia es más compleja, especialmente por el exponencial aumento en precio que ha tenido este desde el 2015. Al subir el dólar, así sea en su mínima proporción, la deuda se incrementa.

Si bien esta noticia no es tan alentadora, el país ha tenido un crecimiento económico sostenido a pesar del contexto internacional. Por eso, ante una noticia no tan buena, hay otra que permite pensar en un futuro prometedor para el país.