Gestión activa o pasiva para sus inversiones, ¿cómo elegir la adecuada?

Gestión activa o pasiva para sus inversiones, ¿cómo elegir la adecuada?
Gestión activa o pasiva para sus inversiones, ¿cómo elegir la adecuada?

Cuando las personas toman la decisión de invertir su dinero en un fondo, se enfrentan a distintas preguntas, como por ejemplo, ¿cuál es la estrategia de inversión adecuada para gestionar la cartera? Por esto, a continuación, se explican dos alternativas para la gestión de fondos de inversión: la activa y la pasiva.

Gestión Pasiva

Según el portal económico Rankia, los fondos de inversión pasivos o Exchange Traded Funds (ETFs) se limitan a replicar un índice bursátil.

En esta tipología, la estrategia consiste en imitar el comportamiento del índice. En ellos, no hay un gestor detrás decidiendo en qué invertir o cuándo comprar y vender un activo para obtener más rentabilidad.

  • Entre las principales ventajas de la gestión pasiva está la reducción de costos para el inversionista, pues al no tener que seleccionar los activos, no se requieren decenas de analistas, lo que puede impactar en el valor de la comisión.

Otro beneficio es la alta diversificación y la baja volatilidad. Por lo general, los ETF incluyen acciones de distintas compañías, lo cual ayuda a disminuir los posibles impactos en el portafolio que pueden llegar a generar fluctuaciones. Por ejemplo, el índice Standard & Poor’s 500 está compuesto por 506 compañías, mientras que el MSCI World, incluye más de 1.600.

  • En cuanto a las desventajas se encuentra: menos variedad en las opciones de inversión, capacidad de reacción limitada y menor rentabilidad.

En la gestión pasiva, en momentos difíciles, el inversionista no puede cambiar el rumbo del índice, por ello, su capacidad de respuesta es limitada. Además, por lo general, los inversionistas buscan minimizar el riesgo y, en consecuencia, a menor riesgo, más baja es la rentabilidad.

Gestión Activa

De acuerdo con Rankia, esta gestión es aquella en la que el gestor asume una posición activa, investigando los mercados de forma continua para seleccionar los activos financieros, que a su criterio, obtendrían mejores y más altas rentabilidades.

Los gestores suelen tener un alto conocimiento del mercado bursátil y gran experiencia en operaciones de compra y venta de activos. La gestión activa requiere de más tiempo y entendimiento del mercado, pues la composición del portafolio está en constante cambio, siempre en pro de optimizar los recursos y maximizar la rentabilidad.

En la gestión activa se invierten en vehículos, tanto de renta fija como de renta variable, como en acciones, Fondos de Inversión Colectiva (FIC), commodities, entre otros.

  • Entre las principales ventajas de la gestión activa están la posibilidad de obtener rendimientos altos y una mayor capacidad de reacción ante la variación de los activos.
  • En cuanto a las desventajas se encuentra: comisiones más altas que las de la gestión pasiva, pues la experiencia y habilidad del gestor deben ser retribuidas, y la existencia de mayor riesgo.

En suma, la gestión pasiva y activa son dos alternativas que definen la estrategia que el inversionista va a tener sobre la administración de su inversión. Ninguna es mejor que la otra, ambas tienen elementos a favor y en contra.

Lo invitamos a leer el artículo: “Alternativas para tomar mis decisiones de inversión”.

Para elegir una de las dos opciones se recomienda tener en cuenta elementos como el conocimiento en inversión, perfil de riesgo, rentabilidad que desea obtener, entre otros. Ante cualquier inquietud, le sugerimos consultar a profesionales.