Seguros ¿Inversión o gasto?

Seguros, ¿inversión o gasto?

Usualmente, adquirir un seguro es considerado un gasto dado que implica la salida de dinero para cubrir riesgos ante posibles eventualidades. Se utilizan entonces para proteger el impacto financiero sobre bienes como la casa o el carro, o incluso sobre la propia vida.

Ahora bien, ¿se podría también percibir el dinero destinado a un seguro como una inversión?

Toda inversión implica la expectativa de un retorno; es decir, se destina un capital esperando su crecimiento en el tiempo.

De la misma manera, cuando aportamos determinada cantidad de dinero a un seguro y se dan las condiciones para reclamarlo, el monto que se recibirá seguramente es muy superior al valor de las primas.

Por ejemplo, se adquiere un vehículo por valor de $30 millones y el valor anual del seguro contra diversos riesgos es de $1 millón. Al cabo de cinco años, ocurre una eventualidad sobre el vehículo que genera el pago de la póliza. En este caso, se destinaron $5 millones para el seguro y se recibirá un promedio cercano al valor inicial, teniendo en cuenta la desvalorización que el carro tiene cada año.

Desde una perspectiva netamente financiera, el retorno del capital sería bastante elevado y difícil de igualar por cualquier otra inversión. El dinero aportado se multiplicó seis veces.

¿Pero qué pasa si no ocurren eventualidades que permitan solicitar el pago de la póliza? En este caso, el seguro sí debería ser considerado un gasto porque el capital aportado no generó ningún retorno ni devolución, aunque la tranquilidad de haber estado cubiertos ante cualquier situación, seguramente no tiene precio.

Actualmente existen productos financieros que combinan el seguro y la inversión. Es decir, se aporta un capital que permite asegurarse en caso que ocurra alguna eventualidad sobre los bienes o sobre la vida, pero a la vez se está invirtiendo ese capital aportado.

Luego de un tiempo es posible retirar una parte de los aportes realizados, incluso con la rentabilidad obtenida. Así, este producto financiero cumple las dos funciones: es una póliza de seguros y una inversión al mismo tiempo.